Prólogo

   Desde niña descubrí que las características físicas o que el tipo de chicos que solían volver loca a mis amigas contemporáneas conmigo eran totalmente distintas a lo que yo consideraba lindo. La típica apariencia sexy que nos venden en la televisión, en las revistas, en las vallas, en las películas, ¿saben de lo que les hablo?; bueno, nada de eso me atraía. En cambio encontraba exageradamente atractivo a un chico con frenillos en los dientes, o que tuviesen contextura bastante delgada, ¡nada de músculos!, o tal vez con un poco de barriga... pero es que yo nunca encajé dentro del patrón de belleza que dicta la sociedad tampoco. Y pues, fue allí cuando me di cuenta de que mi historial de citas iba a ser interesante, por llamarlo de alguna manera.

   En mi adolescencia me gustaron muchooooos, pero ninguno era de esos que alguien vería y diría: "¡wow, qué lindo!, pero en mis ojos yo así los veía, perfectos. Pero lamentablemente entre mi preocupación de que me consideraran rara por mis preferencia en chicos, mi baja autoestima y mi terror al rechazo, al final ninguno de ellos se enteró de mis aventuras del corazón y de como los veía con los ojos más bonitos que se podían imaginar. Pasé por esas edades en las que dicen que uno se enamora, tiene noviecitos y anda de tortolitos, pero una vez más conmigo no se cumplió la norma.

   Y no fue sino hasta después de mis veinte que finalmente entendí y acepté mis gustos y a mí misma, entonces decidí que era hora de comenzar esa etapa de citas, sexo casual, corazones rotos, un poquito de locura (de la sana, ¿no?). Pero como buena millennial, el internet y los teléfonos inteligente son mi primera opción y así fue que terminé siendo una usuario más de la aplicación de citas sexo esporádico más popular del momento. Y en las siguientes publicaciones les relataré mi historia y anécdotas de las vivencias que tuve con las personas que conocí mediante la app y con uno que otro con los que también compartí momentos pero que conocí inicialmente en persona.

   Llegué a la conclusión de querer hacer esto porque:

  1. Las cosas divertidas/extrañas/bizarras/locas/poco común que me suceden a mí merecen ser leídas y reídas por otros. Ademas, de que estoy segura que muchos se podrán identificar, porque siempre he creído que los individuos de cierta generación comparten historias de vida con otros del mismo grupo.
  2. Y aunque cualquiera que haga vida en esta era tecnológica pueda tener también perfiles y buscar relaciones en la red también, creo que las aventuras que vive un Millennial pueda ser semejante pero no igual a la de alguien de la generación X, por ejemplo.
   Me reservaré los nombres reales de las personas, lugares y/o sitios involucrados; porque en su mayoría no merecen más de atención de la que recibieron en su momento. Pero sí pueden tener la certeza de que todo lo demás es cierto, real y crudo... como la vida misma. Expresaré y explicaré con detalle cada encuentro y sentimiento que viví durante el tiempo con cada uno. Y, si en algún extracto que estén leyendo piensan ¿en serio le pasó esto?, pues les reafirmo que sí. Todo me sucedió.

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